
La infancia se está desnaturalizando.Aparece una falascia en la familia. Consiste en pensar que si la televisión muestra un programa a la hora de compartir la mesa, eso indica que el programa es apto para todo público y por lo tanto resulta inocuo para los chicos. Lo estadístico se ha vuelto "normal", como venimos diciendo. La consecuencia de esta confusión de valores, es que niños y adolescentes terminan adoptando actitudes y entretenimientos, que no tienen nada de inocentes. En una publicación del mes de noviembre en el diario La Nación, aparece esta imagen junto con una interesante nota, a través de la cual se afirma que niñas de diez, once y doce años, plantean ante sus padres que van a jugar al baile del caño. Así el vedetismo avanza, en etapas en las cuales la madurez sólo permitiría pensar en juegos de naturaleza más apropiada a la edad.
El problema es determinar quién es el culpable. ¿Los medios que favorecen el consumo, por encima de cualquier otro valor? o el Estado que no impone ningún tipo de censura eficaz?. Nos queda por admitir la gran responsabilidad de las familias, que olvidaron el importante rol adulto que les corresponde asumir.


