sábado, 15 de noviembre de 2008

"LA INFANCIA EN PELIGRO"


La infancia se está desnaturalizando.Aparece una falascia en la familia. Consiste en pensar que si la televisión muestra un programa a la hora de compartir la mesa, eso indica que el programa es apto para todo público y por lo tanto resulta inocuo para los chicos. Lo estadístico se ha vuelto "normal", como venimos diciendo. La consecuencia de esta confusión de valores, es que niños y adolescentes terminan adoptando actitudes y entretenimientos, que no tienen nada de inocentes. En una publicación del mes de noviembre en el diario La Nación, aparece esta imagen junto con una interesante nota, a través de la cual se afirma que niñas de diez, once y doce años, plantean ante sus padres que van a jugar al baile del caño. Así el vedetismo avanza, en etapas en las cuales la madurez sólo permitiría pensar en juegos de naturaleza más apropiada a la edad.
El problema es determinar quién es el culpable. ¿Los medios que favorecen el consumo, por encima de cualquier otro valor? o el Estado que no impone ningún tipo de censura eficaz?. Nos queda por admitir la gran responsabilidad de las familias, que olvidaron el importante rol adulto que les corresponde asumir.

sábado, 8 de noviembre de 2008

"EL AUTOGOBIERNO"

El exceso o rigidez del autoritarismo, provocan una conducta dependiente, estructurada y sumisa. La carencia de autoridad y firmeza, que acompañe con amor el proceso normativo, conduce a la ausencia de identidad y el descontrol destructivo. En síntesis: Personalidad superficial, sin vida interior, irresponsable o indiferente a todo.
Alcanzar el equilibrio entre posturas extremas, es difícil. Lograr el autogobierno, supone aprender a obrar en base a razones valiosas, para realizar o elegir algo. Tanto la conducta adecuada como la inadecuada, deben ser asumidas responsablemente y con convicción. Esa es la única forma de lograr que un niño o un adolescente se hagan cargo de la realidad.
Saber autocontrolarse es uno de los caminos fundamentales para amarse a sí mismo.

"¿REPRESIÓN O PERMISIVIDAD?"

La libertad suele estar amenazada por dos actitudes extremas:a) La represión y b) La permisividad.La primera proviene de poderes externos que avasallan a la persona. Por represión la persona niega lo que siente o lo rechaza en forma irracional y ciega, basada en una orden ( no, porque no) o en un miedo profundo. Pero esa fuerza interior no desaparece y se manifiesta inconscientemente como irritabilidad, angustias, fobias o violencia incontenible. La represión conduce a negarse a reconocer los verdaderos sentimientos que experimentamos. El reconocimiento llevaría a un autocontrol racional de los impulsos inadecuados. Negarlos provoca descontrol y rigidez con los otros y consigo mismo.

Sin embargo, el extremo de la permisividad, es tan malo como el anterior. Según Labaké, en "Valores y límites" está de moda escuchar: Hay que dejar que la conducta fluya natural y espontáneamente". Pero esto implica la muerte de la educación. Es el reinado del "sí, porque si". Hay que saber que la ausencia de autoridad y de conducción, desorienta y desborda. Jugar a la pelota en el living de la casa, no resulta conveniente; tratar groseramente a los padres y amigos, no es una gracia. Los Medios de comunicación masivos como la TV, confunden lo valorable con lo estadístico. Si la mayoría lo hace así, es normal.

miércoles, 29 de octubre de 2008

"¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLEN LOS LÍMITES?"

Si a una hoja de carpeta la imaginamos extendida ilimitadamente en todas sus direcciones... ¿Sigue siendo una hoja de carpeta?... La respuesta es ¡No!. Porque no tiene fines o bordes o límites que la hagan definible. No puede ser identificada en su realidad.
Los límites permiten conocer: a) Lo que la cosa es y qué podemos esperar de ella y b) Lo que no es y qué no podemos esperar de ella.
En cuanto a la persona esto es esencial. Los límites la identifican con su naturaleza y la distinguen de cualquier otra realidad. Gracias a los límites sé lo que soy y lo que me hace bien como ser humano.

domingo, 19 de octubre de 2008

"¡HABLEMOS DE VALORES!"

Según Labaké, hablar de límites implica hablar de valores. Un límite sin un valor que lo sustente, no tiene razón de ser. Lo que tiene valor, reclama límites que lo mantengan protegido de todo riesgo. En especial si el riesgo es innecesario o previsible. Los valores enriquecen al ser, al objeto o la acción y los límites se formulan para que no expongamos esos valores de manera imprudente.
Por eso podemos afirmar que un hogar en el cual no existan los límites, pone de manifiestto que en él no hay valores suficientemente claros. Lo mismo sucede en una escuela. Si no aparecen los límites es que no están claramente definidos los valores. ¿Y si en un país no existe ley? Será un país donde triunfará la corrupción, la voluntad del poderoso, la manipulación y la mentira.
Hay educadores: padres y docentes, que consideran anticuado poner ciertos límites razonables.
Pero es necesario reconocer que aunque no son un fin en sí mismos, son sin embargo el medio indispensable para resaltar y resguardar los valores. Respetamos gracias a ellos la dignidad de la persona; la solidaridad; la verdad; el amor y la justicia, entre tantos valores importantes para favorecer la calidad de la vida.

martes, 23 de septiembre de 2008

"SAVATER Y EL ECLIPSE DE LA FAMILIA"

Hasta no hace mucho tiempo la familia cumplía con la fundamental socialización primaria y cuando el niño ingresaba a la escuela, lo hacía habiendo incorporado actitudes, hábitos y una aceptación de normas básicas. Eso permitía que los docentes se dedicaran especialmente a la formación específica en contenidos gradualmente especializados, que favorecían una mejor integración a la comunidad. Actualmente, la familia abandonó su función básica. Los padres dejaron de cumplir el rol de adultos y desvirtuaron su imagen asimétrica, intentando demostrar que no hay casi diferencia entre ellos y sus hijos. Se rechazan no sólo las canas, sino la experiencia esperable en el ser humano maduro. El padre se convierte así, en el compañero de juegos y por qué no de salidas y la madre asume el papel de hermana mayor y llega hasta competir con su hija adolescente. En medio de esta confusión queda un joven desorientado que no encuentra modelos adultos a quienes seguir y la escuela debe complejizar su función y convertirse en contenedora y casi única formadora de ese alumno del que sus padres se liberan al no asumir la responsabilidad que les corresponde.
Completando este panorama, desaparece la infancia como etapa caracterizada por una ignorancia controlada desde la familia y la escuela, con el fin de evitar el acceso a información para la cual aún carecía de la madurez suficiente. Ahora los medios se encargan de desocultar todo tipo de conocimientos, incluso aquellos que en la modernidad se consideraban reservados a los adultos. El niño accede a temas como sexo, drogas, violencia, procreación, etc, de una forma excesivamente gráfica, en cualquier horario y especialmente en tiempos en que los padres no están a su lado para orientar y ayudar a tener una visión crítica de lo que el niño ve.

¿Qué puede hacer la escuela frente a esta realidad? Negarla es imposible.Tal vez la única forma de luchar contra el influjo hipnótico y acrítico ejercido por los medios, es intentar generar influencias formativas opuestas, a través del ejemplo y la asunción de una adultez responsable por parte de docentes y directivos.

sábado, 13 de septiembre de 2008

"EL PROBLEMA DE LOS LÍMITES"

Comunmente se entiende por límites algo así como "lo prohibido", "lo que no se puede", "obstáculo"o "represión". Raramente se tiene en cuenta que también pueden ser interpretados como "guía" o "contención". Labaké sostiene que se tiende a remarcar su aspecto negativo, sin descubrir que existe otra dimensión con respecto a ellos: Sin ciertos límites no se favorece la expansión de la persona hacia su propia perfección. Es necesario reconocer que la libertad inicial necesita educarse, para llegar a la libertad responsable, esperable en el ser humano maduro racionalmente.
"No es suficiente que el niño o el adolescente lo pasen bien. En muchos casos el permitir que todo lo que hagan les resulte fácil y agradable, trae como consecuencia un gran daño, porque no permite que descubran y valoren la realidad tal como es y no como desearíamos que fuera.

Debemos encontrar la raíz de este gran equívoco... Los padres han tendido a ser permisivos, creyendo que no hay que privar a los hijos de la experiencia de su libertad y espontaneidad Y la cultura del ambiente mediático colabora con esta confusión. Con respecto a la escuela, también docentes y directivos tienden a abandonar la responsabilidad de formar en la verdadera libertad, agobiados por la tarea de ser casi los únicos encargados de educar en valores y límites.

Como consecuencia de todo lo planteado, el perjudicado termina siendo el niño o el adolescente que deseábamos formar. Lo que no se debe olvidar es que todo límite está legitimado sólo por el valor que lo fundamenta. Si el límite no es la posibilidad de realizar un valor que perfeccione a la persona, estamos tratando de un tema absurdo.